Retratos de una plaga: la tercera pandemia que mató a 12 millones de personas

0
69

Fue una plaga sin precedentes. Por primera vez en la historia y durante más de un siglo (1855-1959), la peste bubónica (conocida también como peste negra) se extendió a los cinco continentes. Llegó a ser conocida como la tercera pandemia de la peste.

Afectó en diferentes períodos a ciudadanos como Hong Kong (1894), Bombái (1896), pasando por Sídney (1900), Ciudad del Cabo (1901) o Los Ángeles (1924). América Latina también sucumbió a sus efectos, pasando por México, Bolivia, Brasil, Paraguay, Cuba y Puerto Rico.

La pandemia dejó unos 12 millones de muertos (incluyendo 10 millones en el subcontinente indio) y generó la implementación de medidas extraordinarias para su contención.

Las dos anteriores pandemias de la peste (una entre 541 y 542 y la otra entre 1346 y 1353) dejaron a las sociedades perplejas tratando de dar con sus orígenes.

Sin embargo, para finales del siglo XIX, los científicos ya tenían un mejor entendimiento de la plaga. De hecho, en Hong Kong en 1894, les fue posible aislar el bacilo que la causaba.

Para 1905, los expertos también identificaron el papel que las ratas y las pulgas jugaban en la transmisión de la enfermedad. Pero estos descubrimientos hicieron poco para mejorar las medidas de salud pública.

La cuarentena, evacuaciones forzadas y la quema de los vecindarios afectados, como sucedió en el barrio chino de Honolulu, Hawái, en 1900, fueron aplicadas contra la pandemia, provocando angustia y conflictos en las áreas afectadas.

No obstante, como la primera epidemia de cualquier tipo de enfermedad infecciosa en ser fotografiada a medida que se extendía por el globo, dejó un legado extraordinario en material visual.

La cuestión de dónde hospitalizar a los pacientes fue un motivo particular de discordia. Las brigadas británicas imponían la práctica de abrir las ventanas, mientras que los médicos chinos consideraban las corrientes de aire letales.

Otra de las órdenes implantadas fue desocupar las casas de utensilios y demás enseres para quemarlos en la calle.