El Congreso apoya el estado de alarma entre críticas a la gestión de Pedro Sánchez del coronavirus: «Esto no va bien, no está a la altura»

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, analiza el impacto del coronavirus tras una reunión extraordinaria por videoconferencia del Consejo Europeo, institución que anunciará un paquete de medidas conjuntas para contener la expansión del virus en Europa, en el Palacio de la Moncloa, en Madrid (España) a 10 de marzo de 2020. 10 MARZO 2020 10/3/2020

Pedro Sánchez ha conseguido que el Congreso de los Diputados apruebe por mayoría absolutísima en la noche de este miércoles la prórroga del estado de alarma hasta el 11 de abril. Todas las fuerzas parlamentarias, a excepción de las independentistas, le han prestado apoyo.

Sus aliados, los que le abrieron la puerta de La Moncloa –ERCBildu y BNG-, más JxCat y la CUP, le dieron la espalda absteniéndose en la votación. El Gobierno, en esta ocasión, la más trascendente de la legislatura, ha encontrado el respaldo precisamente en aquellos a los que considera enemigos políticos, los de «la foto de Colón»: el PPVox y Ciudadanos.

Pese al resultado de la votación -321 votos a favor y 28 abstenciones- el debate, para el Gobierno, ha sido durísimo. Los portavoces parlamentarios vertieron un auténtico aluvión de críticas contra Sánchez y sus ministros por su «falta de previsión e ineficacia».

La tregua política que se apreció en el Congreso hace una semana, cuando el presidente dio cuenta de las líneas generales del estado de alarma quedó este miércoles hecha añicos. El voto fue casi unánime, sí, pero tras él laten enormes discrepancias y recelos.

Los reproches al Gobierno se desbordaron impulsadas por la imparable cifra de infectados, el número creciente de muertos, la falta de material de protección, la carencia de test y los sanitarios caídos en una lucha a pecho descubierto contra la enfermedad.

Sánchez aseguró haber trabajado sin descanso «ni un instante» para paliar la crisis sanitaria y sus devastadores efectos económicos presentes y futuros, enumeró las medidas adoptadas por su Gobierno y justificó la prórroga del confinamiento de los ciudadanos 15 días más porque es, dijo, «la única opción eficaz». «La vacuna», afirmó, «somos cada uno de nosotros».

Pablo Echenique (izqda.), José Luis Ábalos (segundo por la dcha.) y Gabriel Rufián (primero por la dcha.), en el Congreso.
Pablo Echenique (izqda.), José Luis Ábalos (segundo por la dcha.) y Gabriel Rufián (primero por la dcha.), en el Congreso.POOL

Sin embargo, rechazó de plano paralizar la actividad productiva o el aislamiento total de comunidades enteras como reclaman las fuerzas independentistas y minoritarias que propiciaron su investidura.

«Solicito a la Cámara tiempo, unidad y lealtad», dijo antes de proponer que la Comisión de Sanidad del Congreso se convierta en una comisión de seguimiento del Covid-19, tal y como ha reclamado el PP. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, comparecerá ante la misma cada semana.

Además, Sánchez prometió estudiar todas las medidas propuestas por las fuerzas parlamentarias porque, admitió, «muchas de ellas son muy razonables».

LOS ESPAÑOLES «NECESITAN SOLUCIONES, NO SOFLAMAS»

Pese a estos gestos, sus palabras no llegaron a convencer. Autocomplacientes y sin atisbo de autocrítica, indujeron al líder del PP a reprocharle el tono: «Los españoles necesitan soluciones, no promesas; certezas, no soflamas». Y esto, añadió, «no va bien, el Gobierno no está a la altura».

Pablo Casado recordó las manifestaciones masivas del 8-M animadas por el Gobierno y cómo, pese a tener ya datos del problema que se avecinaba, permitió la celebración de eventos masivos; incidió en la falta de material de protección para los sanitarios y de tests para conocer el verdadero alcance de la pandemia y poder controlarla, y arremetió contra la «pugna entre lo público y lo privado» que alienta el Ejecutivo.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, este miércoles, en el Congreso.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, este miércoles, en el Congreso.POOL

«Le hemos dado todo lo que nos ha pedido y pese a ello la eficacia de su Gobierno está siendo mínima», le espetó Casado recordándole que la prórroga de 15 días que ahora se aprueba es su oportunidad. «No defraude a los españoles una vez más», le urgió.

PETICIONES DE DIMISIÓN

El líder de Vox, Santiago Abascal, acusó a Sánchez y al vicepresidente segundo Pablo Iglesias de mentir a los españoles y aprovechar esta tragedia para «repartirse el botín» del poder. Abascal, durísimo, se cebó con la ineficacia del Gobierno al que acusó de «sectarismo y negligencia».

«Dejen de protegerse haciendo relatos políticos en televisión y protejan a los españoles», le espetó. Abascal pidió el cese de Pablo Iglesias, la destitución del presidente de la Generalitat de CataluñaQuim Torra, y la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

También atacó a los aliados independentistas del Gobierno, a quienes tachó de «traidores». «No pierda más el tiempo con politiqueos y asuma el mando único. Si no se siente capaz, puede irse y dar paso a un Gobierno de concentración», le urgió.

El líder de ERC, Gabriel Rufián, recordó a Sánchez que «la incompetencia, ahora, no hace perder votos, sino perder vidas» y le advirtió de que llegará el día de «ajustar cuentas». Rufian justificó la abstención de su grupo por la negligencia y la laxitud del Gobierno.

ERC exigió el confinamiento total de Madrid y Cataluña y el cese de toda actividad que no sea estrictamente esencial. «O paramos el país o nos quedamos sin país», sentenció. En esta posición le siguieron JxCat, la CUP, EH Bildu y BNG. Paralizar el país y endurecer el confinamiento también fue una exigencia de Más País.

El partido de Inés Arrimadas se contuvo en la crítica en un intento de mostrarse como una fuerza «leal y constructiva». No obstante Ciudadanos, por boca de su diputada María Muñoz, lamentó «la inacción» del Gobierno que ha hecho, dijo, «perder un tiempo precioso», y el intento que perciben en Unidas Podemos de imponer un relato ideológico de la crisis. «Nosotros», aseguró, «arrimaremos el hombro y tenderemos la mano».

El PNV, que también apoyó la prórroga del estado de alarma, insistió en la necesidad de persisitir con máximo celo en las medidas que actualmente están en vigor y volcarse en la protección de la población. «Ha de hacerse», añadió su portavoz Mikel Legarda, «con criterios de eficacia».

La CUP, como Bildu, aprovecharon sus respectivas intervenciones para pedir la retirada del Ejército de las calles del país. «No necesitamos ni militares ni armas; esto no es una guerra, es una catástrofe», recalcó la portavoz de la formación abertzale Mertxe Aizpurua.

UPN hizo hincapié en la «ejemplaridad de la sociedad española», ésa, dijo Sergio Sayas, que «obliga al Gobierno a no fallar más».

SÁNCHEZ DESAFÍA: «CUANDO ACABE ESTO, ME DEFENDERÉ»

El presidente del Gobierno cerró el debate defendiéndose de las acusaciones y reproches asegurando que el comité de seguimiento del Covid-19 se constituyó al día siguiente de la formación del Gobierno y la primera reunión con las CCAA, el 29 de enero. Tampoco aceptó haber «subestimado el peligro» porque «nadie sabía lo que se sabe hoy». Una vez más, Sánchez se parapetó tras el consejo de los expertos sanitarios y rechazó que la intervención del Gobierno haya sido «tardía». En ese sentido, defendió la celebración de las manifestaciones del 8-M argumentando que ningún país del entorno las suspendió.

Volvió a pedir «unidad y lealtad» como las que muestran, dijo, las fuerzas de la oposición de Portugal, Reino Unido o Francia. Y espetó a Casado: «No se conocía la amplitud de esta tragedia y nadie sabe cuándo terminará. Lo que sí sabemos es que acabará antes si actuamos unidos». Pese al apoyo que recibió del PP y también de Vox, Sánchez arremetió contra ellos obviando que sus aliados de investidura han sido los que en esta ocasión no le han respaldado.

El presidente pidió «solidaridad» con Madrid, la comunidad más afectada por la enfermedad y cuya sanidad, aseguró, «está al borde del colapso». «Más adelante», vaticinó, «esa solidaridad será con Cataluña y otras comunidades».

Sánchez, desafiante, dio por hecho que cuando acabe esta situación de crisis la oposición tendrá «mucho tiempo» para pedir cuentas pero, «entonces», recalcó, «me defenderé». Sus palabras indujeron al PP, y también a Vox, a exigirle «humildad, responsabilidad y gratitud» a quienes le están dando «apoyo y lealtad» algo que no significa, recalcaron, «entregarle un cheque en blanco» o «tener que callar».

Las últimas del jefe del Ejecutivo fueron para apostar por «mantener la cabeza fría y el corazón caliente» para buscar las mejores soluciones y no dejar a nadie atrás. «Así doblegaremos al virus», sentenció.