Charlie Sheen podría volver a la televisión de la mano de su hermano Emilio Estévez

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En una de las escasas entrevistas que ha concedido a lo largo de los últimos años, el actor, guionista y director Emilio Estévez, primogénito de Martin Sheen -cuyo nombre real es Ramón Gerardo Antonio Estévez-, ha dado a conocer sus planes de producir una nueva serie que devuelva a su hermano pequeño Carlos, esto es, Charlie Sheen a la industria televisiva que tantos éxitos le reportó gracias a la célebre sitcom ‘Dos hombres y medio’.

El cineasta de 57 años no ha querido ofrecer demasiados detalles sobre el proyecto habida cuenta de que, entre otras cosas, todavía no ha recibido luz verde por parte de las distintas cadenas o plataformas a las que lo ha ofrecido. En cualquier caso, el artista está convencido de que su creación sería el «vehículo perfecto» para el gran regreso de Charlie a la pequeña pantalla.

«La verdad es que he estado escribiendo un show para él durante los últimos dos meses, pero todavía no sé qué va a ocurrir con la idea. Ya veremos qué pasa. Sé que Charlie quiere volver a la televisión y creo que este sería el vehículo perfecto para conseguirlo», ha desvelado Emilio, quien ya trabajó con Charlie -en calidad de intérprete- en cintas como ‘Jóvenes pistoleros’ (1988), en conversación con el diario Metro.

Con respecto a la trayectoria interpretativa que comparte con su reputado progenitor, Emilio ha optado por destacar el pequeño e imperceptible papel que jugó en uno de los filmes más emblemáticos de aquellos en los que ha participado el protagonista de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, la aclamada cinta de Francis Ford Coppola ‘Apocalypse Now’ (1979), ya que esa fue la experiencia que le llevó a enamorarse del mundo de la actuación.

«Fue una locura, solo tenía una línea de diálogo y al final la quitaron de la película, pero eso fue lo de menos. Durante semanas, nos entrenaron como auténticos soldados: tuvimos que aprender a utilizar ametralladoras y a cavar trincheras. Fue una experiencia impresionante. Tenía 14 años y cada día llegaba a casa con el uniforme puesto y realmente exhausto. Mi madre me miraba y se ponía a llorar. Llegó a decirme entre lágrimas: ‘No quiero verte nunca ir a la guerra'», ha explicado.

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